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Especialidad

Terapia de pareja en Quito

Cuando las mismas conversaciones terminan siempre igual, el problema no es lo que discuten: es cómo lo discuten. Eso se puede cambiar.

Casi ninguna pareja llega a consulta por el motivo que cree. Llegan diciendo «discutimos por todo» o «ya no hay comunicación», y lo que encuentro debajo suele ser otra cosa: un reclamo que nunca se dijo completo, una herida que quedó sin reparar, o dos personas hablando idiomas distintos sobre el mismo miedo.

Lo más frecuente es que lleguen tarde. No porque sea irreversible, sino porque esperaron a que el desgaste fuera tan evidente que ya no se podía negar. La buena noticia es que el patrón que los tiene atrapados casi siempre es identificable y modificable, incluso cuando sienten que ya intentaron todo.

Y una aclaración necesaria: venir a terapia de pareja no significa que estén a punto de separarse. Significa que algo importante les importa lo suficiente para trabajarlo.

Señales de que es momento de venir

No necesitas identificarte con todas. Si dos o tres te describen, vale la pena conversar.

Discuten por cosas pequeñas con una intensidad que después no entienden
Cuando la reacción no corresponde al tamaño del detonante, el detonante no es el problema.

Tienen la misma pelea, con el mismo guion, desde hace meses o años
Las parejas no tienen cien problemas: tienen dos o tres patrones que se repiten con distintos disfraces.

Uno de los dos ya dejó de intentar
El silencio y la distancia suelen ser más graves que el conflicto abierto.

Hubo una infidelidad y no saben qué hacer con eso
Ni perdonar por inercia ni terminar por impulso. Hay un trabajo concreto que hacer antes de decidir.

Funcionan bien como equipo logístico y mal como pareja
Cuando la relación se reduce a coordinar tareas, hijos y cuentas, hay un vínculo que necesita atención.

Están pensando en separarse pero no están seguros
La terapia también sirve para decidir con claridad, no solo para reparar.

Cómo trabajo con parejas

01

Trabajo con el vínculo, no con un culpable

Mi paciente es la relación. No estoy aquí para decidir quién tiene razón, y no voy a tomar partido. Eso es lo que permite que los dos puedan bajar la guardia y hablar de verdad.

02

Primero identificamos el patrón, no el contenido

Antes de resolver de qué discuten, necesitamos ver cómo discuten: quién ataca, quién se retira, en qué momento se rompe la conversación. Ese ciclo es el objetivo del tratamiento.

03

Sesiones individuales cuando hacen falta

A veces necesito escuchar a cada uno por separado para entender el cuadro completo. Lo que surja ahí se maneja con reglas claras que acordamos desde el inicio.

04

Tareas concretas entre sesiones

El cambio no ocurre en mi consultorio: ocurre el martes a las ocho de la noche, en su cocina. Se van con ejercicios específicos y volvemos a revisarlos.

05

Medición del avance

Aplico instrumentos validados al inicio y durante el proceso, para que el progreso sea visible y no una impresión optimista.

Qué incluye tu proceso

  • Valoración inicial gratuita de una hora, con los dos presentes
  • Mapa del patrón de conflicto propio de su relación
  • Herramientas de comunicación aplicables desde la primera semana
  • Trabajo específico de reparación cuando hubo una ruptura de confianza
  • Acompañamiento por WhatsApp cuando la semana se pone difícil
  • Sesión de cierre con plan de mantenimiento

Precio

ModalidadValor
Primera valoraciónGratis
Una sesión $20
Proceso de 4 sesiones (ahorras $8) $72
Proceso de 8 sesiones (ahorras $24) $136

Sesiones de 60 minutos. Virtual, presencial o a domicilio en Quito, al mismo precio. Ver todos los precios.

Preguntas frecuentes

Es lo más común que me preguntan. Empieza tú sola. Se puede trabajar muchísimo desde un solo lado: cuando una persona cambia su parte del patrón, la dinámica se mueve. Además, con frecuencia la pareja que se negaba acepta venir después, cuando ve que no se trata de un tribunal donde va a ser juzgada. Y si nunca viene, el proceso individual te va a dar claridad para decidir.

No. Mi paciente es el vínculo. Si en algún momento sienten que me estoy inclinando hacia uno, quiero que me lo digan en sesión: eso también es material de trabajo.

Sí, y es uno de los motivos donde la terapia tiene más que aportar. No para decidir por ustedes, sino para que la decisión que tomen no la tome el dolor de las primeras semanas. Se trabaja la reparación de la confianza con un método, no con promesas.

La mayoría de procesos de pareja toma entre 8 y 12 sesiones. Crisis agudas pueden necesitar más frecuencia al inicio. En la valoración te doy una estimación concreta para su caso.

Sí, y funciona bien. Necesitan estar los dos en el mismo espacio o cada uno en un lugar privado, con buena conexión. Para parejas con hijos pequeños o agendas complicadas suele ser la única opción viable, y no pierde eficacia.

Por supuesto. La atención es la misma y el respeto también. Los patrones de vínculo no dependen de la orientación.

Si estás en una situación de riesgo inmediato, no esperes una cita. Llama al 911 o acude al servicio de emergencias más cercano.

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Agenda una hora conmigo, cuéntame qué está pasando y te digo con honestidad si puedo ayudarte, cuántas sesiones estimo y cómo sería el proceso.